Beggarstaff Brothers. Cinderella, 1895

Beggarstaff Brothers

Viajamos en el tiempo y nos paramos en la segunda mitad del s.XIX, donde toma fuerza el modernismo pictórico, un movimiento con influencias vanguardistas como son el cubismo y el constructivismo ruso. Pues bien, en segunda mitad aparecen dos personajes, de origen inglés, que dejarán huella en la historia del diseño gráfico, ellos son los Beggarstaff Brothers. James Pryde(1866-1941) y William Nicholson (1872-1949), formaban esta curiosa pareja de cuñados y amigos, que se dedicaban, como en aquel entonces la mayoría de cartelistas, a la pintura. En 1884, deciden fundar un estudio de diseño publicitario en el que decidieron nombrar como Beggarstaff Brothers, un seudónimo que pretendía proteger su reputación como artistas, recordamos que en la primera mitad del siglo XIX estaba mal visto que los pintores realizaran carteles, ya que estos eran «mal vistos» dentro del mundo artístico. El origen del nombre tiene como curiosidad, que lo sacaron de un etiqueta de un saco de maíz, en el que se leía el «The Beggarstaff Brothers», les gusto y lo hicieron suyo.

 

William Nicholson (1872-1949) // James Pryde (1866-1941)
William Nicholson (1872-1949) // James Pryde (1866-1941)

 

Fueron pioneros en el uso del collage, olvidándose de la linea y creando sus obras a partir de papeles, que movían y colocaban hasta conseguir la forma deseada, creando así diferentes puntos de vista y consiguiendo, en la mayoría de ocasiones, colores totalmente uniformes. Serán los primeros en exigir la colaboración del espectador para que reconstruya la figura, la cual carece de linea, se creaba un juego de formas y contraformas que dotaba de originalidad y dinamismo a todos sus carteles.

 

Beggarstaff Brothers. Kassama, 1894
Beggarstaff Brothers. Kassama, 1894

 

Beggarstaff Brothers. Harper’s Magazine 1895
Beggarstaff Brothers. Harper’s Magazine 1895

 

Otra de las curiosidades de los Beggarstaff es que realizaban diseños genéricos, invirtieron el orden que marcaba y marca normalmente un proyecto, que es el desarrollo de este a partir de un encargo. Ellos se dedicaban a diseñar y generar un número determinado de carteles, que después intentarían vender a sus clientes, adaptando el texto que aparecería en cada uno de ellos. Esta forma de trabajar les obligaba a ir cliente por cliente enseñando sus obras y esperando a que estos se las comprasen, no trabajaban a partir de la necesidad, sino que intentaban crearsela al ver sus carteles. Tal vez, esta forma de trabajar es la que les llevo a la ruina y la razón por la que se acabaron separando, ya que no fueron capaces de tener una cartera de clientes destacable y apenas consiguieron que se imprimiesen muchos de sus carteles, aun así nos dejaron unas obras con una gran calidad gráfica.

 

Beggarstaff Brothers. Girl on a Sofa, 1895
Beggarstaff Brothers. Girl on a Sofa, 1895

 

Beggarstaff Brothers. Cinderella, 1895
Beggarstaff Brothers. Cinderella, 1895

 

Una vez separados, volvieron a centrarse en la pintura. De los dos, sólo Nicholson fue capaz de desarrollar un estilo, a partir a la xilografía, parecido al que utilizaban en sus años como estudio de diseño. En fin, una pena que estos cuñados no tuviesen un mayor recorrido en el mundo del diseño, pero como dice el dicho: «Lo bueno si es breve, dos veces bueno» e igual ahí está la clave de su éxito.

 

Beggarstaff Brothers. Don Quijote, 1896
Beggarstaff Brothers. Don Quijote, 1896

 

Texto escrito para la web de cultier.es

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